La tecnología evoluciona a un ritmo vertiginoso y las empresas deben adaptarse a los cambios lo antes posible para generar así una fuente de ventaja competitiva. La digitalización de la industria es una revolución que cambiará (y de hecho ya lo está haciendo) el paradigma de la fabricación industrial, y aquellas empresas que logren coger la ola de la Industria 4.0, alcanzarán el éxito en sus respectivos sectores. Sin embargo, esta transformación no solo está afectando el sector secundario o industrial, sino que también está afectando procesos de sectores tradicionalmente considerados menos innovadores como el sector primario.

En algunas ganaderías, por ejemplo, se han colocado sensores GPS que miden la posición de la vacas y también permiten contar el número de pasos y sus movimientos. Esto puede ser útil para localizar el ganado en tiempo real, en el caso de una explotación donde las vacas están en el campo al aire libre. Sin embargo, algunas empresas han ido más allá y han empezado a explotar los datos proporcionados por estos sensores.

Los tratamientos de inseminación de vacas son tratamientos que tienen un coste importante para un ganadero. Esta debe hacerse cuando la vaca está en su ciclo fértil que comprende una pequeña ventana de tiempo de alrededor de unas 16 horas cada 21 días.  Para complicar las cosas, cada vaca tiene su ciclo distinto por lo que puede ser complicado para un granjero adivinar cuando es el mejor momento para inseminarlas, especialmente cuando la explotación tiene un elevado número de ejemplares.

Fujitsu empezó a recoger los datos de los movimientos que hacen cada día miles de vacas, y empezaron a procesarlos para ver si encontraban algo. El volumen de datos era muy elevado y no podían ser procesados rápidamente por un ordenador normal . Por ello se utilizaron un conjunto de servidores ubicados en lo que se denomina la ‘nube’ con una capacidad de cálculo mucho más elevada. Con esta tecnología Fujitsu desarrolló un programa llamado Gyuho SaaS y descubrió un patrón de mostraba que las vacas se movían mucho más justamente en este ciclo fértil. Gracias a ello se puede predecir de forma mucho más rápida y precisa cuándo una vaca está en celo y por tanto puede ser inseminada con más porcentaje de éxito, consiguiendo pasar de una tasa de éxito del 44% al 90% en los tratamientos de inseminación.

Pero eso no es todo. Aparentemente también se descubrió que la probabilidad de producir macho o hembra es diferente dependiendo si la inseminación se hace al principio o al final del ciclo fértil, por lo que el uso de este software también ayuda a incrementar la probabilidad de conseguir crías con el género deseado. Además, este software permite también monitorizar el estado de salud del ganado o estimar la producción que va a hacer una granja.

Esto es sólo un ejemplo del potencial que tiene el análisis del big data. Esto también puede ser aplicado a personas y no sólo a vacas. Las empresas tienen un montón de datos nuestros: llamadas telefónicas, gastos con la tarjeta de crédito, consumos de electricidad, agua, localización a través del teléfono móvil, etc. Con todos estos datos que se pueden llegar a cruzar entre ellos, nos podemos encontrar que las empresas sepan más de nosotros que nosotros mismos.